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- LA GUIA D'INFORMACIÓ PER AL VIATGER INDEPENDENT - |
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Omán es un sultanato que ocupa el extremo sudeste de la Península Arábiga, además de algunas islas en el mar Arábigo y una pequeña zona en la punta de la península de Musandam, separada del territorio principal por un capricho en el trazado de fronteras durante la descolonización de la zona. Con una superficie de 309.500 km² es el tercer país de mayor extensión de la Península Arábiga, mientras que la población es de sólo 2'5 millones de personas. Buena parte del territorio omaní está ocupado por desiertos de arena y grava, incluyendo una parte del llamado Distrito Vacío, la mayor superficie cubierta de arena en todo el planeta. Para el viajero, Omán es un lugar con un turismo aún incipiente en el que encontramos bellos paisajes y un país muy acogedor y en el que nos sorprenden algunas curiosidades locales y el contraste entre lo moderno y lo antiguo.
Los Emiratos Árabes Unidos (EAU), por su parte, son una federación de siete estados árabes (Abu Dhabi, Dubai, Sharjah, Ajman, Umm al-Qaiwain, Fujairah y Ras al-Khaimah) que suman una extensión de 83.600 km² y una población de 4 millones de personas, de la que sólo un 20% son nativos de los emiratos, mientras que un 50% son surasiáticos, sobre todo de la India. El interior del país es un desierto de arena salpicado con algunos oasis. Gracias a la riqueza del petróleo los pequeños puertos de antaño se han convertido en grandes centros ultramodernos con grandes rascacielos y enormes centros comerciales y de ocio, llegando en algunos casos a la extravagancia del nuevo rico. Aquí la fusión entre lo moderno y lo tradicional es más acentuada aún que en Omán, dando lugar a unas características propias que captarán el interés del viajero curioso.
Aunque es posible volar desde Europa a Muscat, la capital omaní, nosotros escogimos Dubai como puerto de entrada y salida en la zona porque el vuelo era más económico y también por nuestro interés en ver Dubai, la ciudad donde todo es posible. Nuestra idea inicial era destinar dos días completos a la visita de la península de Musandam, pero debido a un problema logístico tuvimos que cambiar nuestros planes y realizar un interesante circuito por cinco de los emiratos de EAU. Nos queda pendiente para otra ocasión visitar el territorio omaní de la península de Musandam.
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Día 1: BCN - Praga - ... Día 2: ... - Dubai - Muscat Día 3: Muscat Día 4: Muscat - Sur Día 5: Sur - Ayajh - Ras al-Jinz - Ras al-Hadd Día 6: Ras al-Hadd - Wadi Bani Khalid - Nizwa Día 7: Nizwa - Jibreen - Bahla - Jebel Shams - Al Hamra - Nizwa Día 8: Nizwa - Muscat - ... Día 9: ... - Salalah - Mirbat - Jebel Dhamar - Talaq - Salalah Día 10: Salalah - Tomba de Job - Mughsail - Salalah Día 11: Salalah - Muscat Día 12: Muscat - Dubai - Sharjah Día 13: Sharjah - Fujairah - Khorfakkan Día 14: Khorfakkan - Al Badiya - Dibba - Ras al-Khaimah - Dubai Día 15: Dubai Día 16: Dubai - Praga - BCN |
Del 23 de diciembre de 2006 al 7 de enero de 2007.
La moneda oficial de los Emiratos Árabes Unidos es el dirham EAU (AED), de paridad fija con el dólar (1 US$ = 3,66 AED). Los euros pueden ser cambiados en todas las oficinas de cambio de divisas. El pago con tarjetas de crédito está muy difundido.
En Omán la moneda de curso legal es el real omaní (RO). Es posible cambiar moneda tanto en las entidades bancarias como en las oficinas de cambio, en las que en ocasiones el cambio es ligeramente más favorable.
Cambio medio:
1 AED = 0,2118 € / 1 € = 4,72 AED
1 RO = 2,028 € / 1 € = 0,493 €
+ 850 € (vuelo BCN-Praga-Dubai, ida y vuelta)
+ 71 € (vuelo Salalah-Muscat)
+ 581 € (transporte, coche de alquiler, alojamiento, comida/bebida, entradas, otros)
= 1.502 €
Nivel de vida: En contra de lo que podamos pensar ambos países no son demasiado caros para el viajero, con la excepción de hoteles y servicios turísticos (por ejemplo si contratamos excursiones a través de una agencia local) que sí lo son. Comer en la calle, fuera de los hoteles y resorts, es barato, especialmente en Omán. Dado que el transporte público es escaso o inexistente hay que destinar una parte del presupuesto al alquiler de un vehículo, aunque en general los precios son inferiores a los europeos.
De todos modos, en ambos países, pero especialmente en Omán, se busca un turismo de nivel adquisitivo medio-alto y no hay prácticamente oferta para viajeros con poco recursos. Por ello es muy difícil encontrar turismo mochilero viajando por el país. Pero insistimos en el hecho de que es posible ajustar bastante el presupuesto si viajamos por Omán y EAU.
En los Emiratos Árabes Unidos (EAU) los ciudadanos españoles sólo deben presentar el pasaporte español en regla, con más de 6 meses de vigencia desde la fecha de entrada en el país, y sin ningún visado de Israel en él. En cualquiera de los aeropuertos del país y en las fronteras terrestres se obtiene un sello de entrada gratuito, válido durante 60 días.
En Omán es necesario un pasaporte con validez mínima de 6 meses y un visado para entrar en el país. Las autoridades omaníes conceden visados con una validez de 1 mes y una sóla entrada en frontera (en aeropuertos y en las fronteras terrestres con los EAU). El coste del visado es de 6 RO, pero si se llega a Omán directamente desde Dubai (EAU) o Doha (Qatar) y se cuenta ya con un visado de turista de alguno de esos dos países entonces el visado omaní es gratuito.
Avión. Los trayectos entre las ciudades de Muscat y Salalah (con una distancia de casi 1.000 km) y entre Muscat y Khasab (donde la orografía de la península de Musandam hace que este pueda ser un viaje largo y pesado si se hace por carretera) son prácticamente los únicos vuelos interiores de la compañía omaní Oman Air a tener en cuenta. Los billetes se pueden comprar directamente en las oficinas de la compañía o en cualquier agencia de viajes, aunque en este último caso con un pequeño sobrecoste. Por otra parte, la compañía de bajo coste Air Arabia comunica Muscat con las principales ciudades de la Península Arábiga, el Próximo Oriente o la India.
Autobús. La compañía estatal omaní ONTC ofrece servicios entre las principales ciudades del país (ver servicios y horarios). Sus autobuses son bastante correctos y es conveniente comprar el billete al menos con un día de antelación si vamos a realizar un trayecto largo. En Muscat y alrededores hay microbuses y taxis, que pueden ser compartidos, para realizar pequeños trayectos en la zona que nos pueden ser útiles para movernos por Muscat o ir al aeropuerto. En los EAU hay autobuses y minibuses que comunican los distintos emiratos, especialmente Dubai y Abu Dhabi.
Coche de alquiler. Dada la falta de transporte público en ambos países para ir a muchos lugares de interés para el viajero la mejor opción es, de lejos, alquilar un coche, ya que si no tendremos que contratar tours para visitar esos lugares y los precios suelen ser bastante altos. Además debemos tener en cuenta que alquilar un coche sale más barato que en Europa, la gasolina es mucho más barata y las carreteras, con algunas excepciones en Omán, suelen estar bien indicadas y en buen estado. Pocos años atrás era imprescindible alquilar un vehículo 4x4 para realizar algunos de los trayectos más interesantes de Omán, pero hoy día ya no es estrictamente necesario. De todos modos continúa aún siendo necesario para realizar algunos trayectos muy concretos (hay que planificar bien lo que queremos hacer e informarnos de si es necesario o no un vehículo todo terreno).
Es importante saber que si se alquila un coche en Dubai se puede conducir por este emirato sin un permiso de conducir internacional, pero que este nos será requerido por la agencia de alquiler si pretendemos conducir por otros emiratos o pasar el coche a territorio omaní. Si no disponemos del permiso internacional los ciudadanos españoles tenemos la posibilidad de obtener una temporal yendo al Dubai Traffic Dept, cerca del Mazda Showroom en Deira. Según nos dijeron cuesta 110 AED y se obtiene en sólo 30 minutos, aunque habría que asegurarse antes de los horarios de esta oficina. Si el coche se alquila en Omán no es necesaria la licencia internacional, siempre y cuando conduzcamos por territorio omaní. En las páginas web Oman Rent a car y Dubai Rent a car tenéis un listado exhaustivo de empresas de alquiler de coches en Omán y Dubai respectivamente.
El alojamiento en Omán es bastante escaso y su precio, en general, caro, ya que suele ser de nivel medio-alto. Esto se debe en parte a la incipiente infraestructura turística del país y en parte al deseo de su Gobierno de atraer sólo a un turismo de cierto nivel adquisitivo. Si se alquila un vehículo es posible ahorrar en el alojamiento haciendo camping por cuenta propia en lugares como playas, wadis, dunas, etc. Pero para ello deberemos llevar el material necesario, estar dispuesto a sacrificar un mínimo de comodidades y tener en cuenta que, en general, para llegar a lugares apartados donde acampar será necesario un vehículo 4x4.
Las condiciones de seguridad en ambos países son bastante buenas, especialmente en Omán, donde la sensación de seguridad es total. Suponemos que esta es una de las razones por las que este país acoge tanto turismo familiar. Los índices de criminalidad y el número de atracos o robos se mantienen muy bajos. Por otra parte, en ambos países la Ley Islámica vigente impone en las costumbres ciertas restricciones que deben respetarse, siendo quizás Dubai el lugar donde las costumbres son algo más laxas.
No hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable. Las condiciones sanitarias en ambos países son buenas. Especialmente en verano es conveniente extremar las precauciones para evitar insolaciones y deshidratación.
En las fechas de nuestro viaje a la zona gozamos de un clima estupendo, con temperaturas bastante agradables, poco calurosas de día y algo frescas por la noche. Dado el caluroso clima de la zona, con la excepción de las altas montañas de Omán, con un clima más moderado, no es raro superar los 50ºC de temperatura en verano, por lo que la mejor época para visitar ambos países es de noviembre a marzo.
Por otra parte en la región de Dhofar, en el sur de Omán, el clima es algo más suave y cuenta con la particularidad de un monzón de mayo a septiembre.
Durante el horario de invierno en España hay una diferencia de +3 horas. En las fechas de nuestra visita oscurecía a las 17:45 h. en el norte de Omán y a las 18:20 en la región del Dhofar, en el sur omaní.
- Omán ha estado cerrado o ha puesto muchas dificultades al turismo hasta no hace muchos años. Quizás por ello es un destino aún muy desconocido entre nosotros y del que es difícil encontrar información en Internet más allá de cuatro generalidades.
- Las direcciones postales tal como las conocemos nosotros, con calle y número, son inexistentes en Omán, por lo que hay que guiarse por elementos singulares cercanos (edificios, mezquitas, hoteles, rotondas, etc).
- Las rotondas (que se abrevian como R/A, del inglés roundabout) son un elemento imprescindible para poderse orientar en ciudades o carreteras, ya que a la hora de dar una indicación de como llegar a un lugar se suele dar en base a la ubicación de una o varias de ellas. Además las rotondas son una parte del paisaje omaní y muchas de ellas son realmente dignas de ver.
- La preocupación por la estética en Omán hace que los compresores del aire acondicionado, que tanto afean las fachadas de los edificios, se suelan disimular con una celosía pintada que los hace pasar inadvertidos.
- En los restaurantes omaníes siempre sirven una botella de agua gratis.
- Los hombres omaníes continúan vistiendo su tradicional dishdasha (camisa-vestido hasta los pies y de color normalmente blanco). Y suelen ir muy perfumados.
Arabian Peninsula, de Lonely Planet Pub. (edición Nov-2004, en inglés). Esta guía cubre todos los países de la península arábiga, aunque sin profundizar mucho en cada uno de ellos. Por ello la encontramos muy incompleta, sobre todo en lo referente a Omán, y con bastantes inexactitudes.
Oman. The complete Resident's Guide, de Explorer Publishing Ltd. (3ª edición 2006, en inglés). Esta guía la encontramos una vez allí, en librerías especializadas de Dubai y Omán (también existen otras ediciones para Dubai y para otros Emiratos). Nos pareció muy completa y con muchísima información sobre hoteles, restaurantes, lugares de interés y mucho más. Además, al cambio viene a costar unos 15 €, por lo que es mucho más barata que lo que cuesta aquí la LP u otras similares.
Los árabes del mar, de Jordi Esteva (Ed. Península). El autor dedica una buena parte del libro a recorrer los puertos de Omán. Muy recomendable para antes o después del viaje.
Omán. Magia arábiga, nº 179 (Febrero 2006) de la revista Rutas del Mundo. Interesante artículo con bastantes fotografías.
Fuerte Bahla (1987).
Sitios arqueológicos de Bat, Al-Khutm y Al-Ayn (1988). En la región de Al Dhahira.
Tierra del incienso (2000). En Wadi Dawkah, Shisr/Wubar, Khor Rori y Al-Balid, en la provincia de Dhofar.
Sistema de irrigación Aflaj de Omán (2006). En las regiones de Dakhiliya, Sharqiya y Batinah.
Empezamos el viaje con un vuelo de la compañía checa Czech Airlines de Barcelona a Praga (2 horas). En el aeropuerto Rozyne de Praga enlazamos con otro vuelo de la misma compañía a Dubai, adonde llegamos tras 5 horas y 15 minutos de tranquilo viaje. El servicio a bordo, incluida la comida, en esta compañía es bastante correcto, aunque el espacio en los asientos no es mucho.
Una vez en el moderno y lujoso aeropuerto de Dubai pasamos la zona de control de pasaportes e inmigración en menos de 15 minutos, ya que no hay que rellenar formulario alguno ni pagar nada. Sólo ponen un sello en el pasaporte que sirve de visado para 90 días. En la misma sala de equipajes aprovechamos para cambiar algunos euros a moneda local. Recomendamos cambiar aquí lo mínimo posible, ya que en el centro de Dubai se puede conseguir un cambio bastante mejor. En cualquier caso, aquí mismo aprovechamos para cambiar también unos pocos euros a reales omaníes ya que hoy mismo tomamos un autobús a Muscat y no sabemos si en el puesto fronterizo podremos cambiar o no. Al salir de la sala de equipajes encontramos otra gran sala con oficinas de hoteles, coches de alquiler y también de cambio (aunque aquí es peor que en la oficina de la sala de equipajes). También hay una pequeña oficina de información turística donde nos dan un útil mapa de Dubai.
Ir de Dubai a Omán y viceversa
Además de tomar el autobús público de Dubai a Muscat, tal como hicimos nosotros (ver párrafo adjunto), existe la posibilidad de recorrer esos 400 km de distancia con un vuelo, aunque en este caso no es una opción muy interesante si no es que vamos muy pillados de tiempo.Otra posibilidad, más popular que la del avión, es alquilar un coche en Dubai e ir con él a Omán, aunque creemos que sólo es interesante si nuestra ruta va a transcurrir por la zona norte de Omán (incluyendo la península de Musandam), ya que el sur queda a más de 1.000 km y es más fácil tomar un avión o un autobús a Salalah. Además hay que tener en cuenta que por llevar el coche a territorio omaní la compañía de alquiler dubaití nos exigirá pagar un seguro extra (mínimo de 260 AED/día) que encarece bastante la cantidad total a pagar.
Al salir fuera de la terminal vamos hasta la parada de los autobuses que comunican el aeropuerto con el centro de Dubai (ver horarios y rutas del transporte público de Dubai), situada unos 50 metros a la izquierda de la salida. Dado que nuestra intención es ir seguidamente al Airline Centre, el lugar de donde salen los autobuses a Muscat (Omán), esperamos a que pase el autobús nº 401 que finaliza su recorrido en Deira pero que pasa junto al edificio Dnata (indicad Duh-nata Deira al conductor del autobús o taxi) o Dubai National Travel Agency, aunque también conocido como Airline Centre. Pero en nuestro caso acabamos subiendo al autobús N4 ya que pasó antes que el 401 y el conductor nos aseguró que nos dejaría también cerca del edificio Dnata. El billete sencillo cuesta 3 AED y es un corto trayecto de sólo 2-3 km. Nuestro autobús nos deja en un punto en el que tenemos que cruzar la gran avenida Al-Maktoum por un paso elevado para llegar al susodicho edificio Dnata. En la parte posterior del edificio, junto a la calle Al-Ittihad, hay un aparcamiento desde donde supuestamente salen los autobuses ONTC, la compañía estatal omaní, a Muscat (a las 7:30 y a las 16:30), pero cuando llegamos aquí aún son las 5 de la mañana, está oscuro y no hay ninguna actividad en el aparcamiento ya que es muy pronto.
Preguntamos a alguien por los autobuses a Muscat y nos indica un punto unos 100 metros más allá, en la calle Al-Rigga. Nos dirigimos hacia allí y encontramos 2 autobuses de las compañías privadas Sunshine Confort y Al-Khanjry Transport. El primero de ellos está cerrado, mientras que el segundo tiene la puerta abierta y su conductor nos pregunta si vamos a Muscat. Compramos los billetes aquí (50 AED cada uno) tras averiguar que el autobús sale a las 7 de la mañana (el de la otra compañía sale algo después). Mientras esperamos aprovechamos para desayunar algo en un bar junto a la parada.
El autobús sale puntualmente, aunque va bastante vacío (5 árabes, 3 filipinos y nosotros dos). Salimos de Dubai siguiendo grandes avenidas flanqueadas por numerosos edificios y complejos enormes aún en construcción. Tomamos la autovía 44 y, tras recorrer unos 105 km por un paisaje desértico salpicado de parterres artificiales con césped, flores y árboles, llegamos al puesto fronterizo de Hatta, donde bajamos del autobús para que nos sellen la salida de EAU en el pasaporte. Durante los últimos kilómetros ya nos acompañan las preciosas formas de las montañas Hajjar. Reemprendemos el camino con el autobús y 1 km después tenemos que volver a bajar en un control de mercancías. Aquí hay que depositar todo el equipaje en una larga plataforma para que los funcionarios aduaneros la revisen, aunque comprobamos que el nuestro ni lo miran y se dedican a revisar concienzudamente el del resto de pasajeros. Cuando acaban con todo el pasaje subimos de nuevo al autobús (aquí se agradece que el autobús sea pequeño y vaya casi vacío, ya que si no el tiempo de espera se puede incrementar bastante) para volver a parar 7 km después, en el puesto fronterizo omaní de Wajaja.
Aquí encontramos ya la primera muestra del gusto por la estética de los omaníes, ya que el edificio que alberga las oficinas fronterizas es bonito y agradable, cosa inusual en tantas fronteras del mundo mundial. El funcionario de visados nos pregunta si vamos con coche privado y al decirle que vamos en autobús procedente de Dubai nos sella el pasaporte con el visado gratis (ver Visados). Los pasaportes se los queda el funcionario, pero antes de subir todo el pasaje al autobús el funcionario y el chófer los reparten uno a uno. Ya oficialmente en territorio omaní continuamos viaje y la carretera llega a la costa del Golfo de Omán, llamada aquí costa Batinah. A partir de la ciudad de Shinas la carretera, una autovía en realidad, transcurre paralela al mar, pasando junto a la mítica ciudad de Sohar, de donde el legendario personaje de Simbad el Marino zarpaba para llevar a cabo sus extraordinarias travesías. Un llamativo arco triunfal sobre una de las rotondas de la autovía commemora su pasado marinero.
Es realmente increíble comprobar lo bien hechas y cuidadas que están las rotondas en este país, mimadas por los numerosos inmigrantes del subcontinente indio que trabajan como jardineros. Pero aún hay más: los últimos 40 km de autovía antes de llegar a Muscat, la capital, están flanqueados por preciosos jardines de flores a ambos lados y en la mediana, con un césped más verde que los prados ingleses de Yorkshire. Y todo ello es aún más surrealista si tenemos en cuenta que estamos en el desierto (!!). Esta es una de las innumerables peculiaridades de este interesante país.
Aún alucinados por estas primeras horas en Omán finalmente llegamos a la estación de autobuses de Ruwi, en Muscat, hacia la una del mediodía, tras 6 horas de viaje desde Dubai.
Corniche Hotel (situado delante de la lonja del pescado de Muttrah; tel. 24714707). La habitación doble con baño, TV, A/A y desayuno incluido cuesta 20 RO. Es correcto para su categoría y el personal es muy atento, aunque el desayuno no es gran cosa. Justo al lado está el Marina Hotel, donde nos pidieron 35 RO por una habitación que no llegamos ni a ver. Una opción algo más económica es el cercano Hotel Naseem (Tel. 24712418), donde la habitación vale 15'3 RO sin desayuno (no podemos opinar sobre la habitación porque no la vimos, pero el empleado en la recepción fue bastante antipático. Aunque hay otras zonas de Muscat con hoteles de más categoría y lujosos que los de Muttrah, a nosotros esta zona nos parece maravillosa por su preciosa Corniche y su ambiente animado y auténtico, y por ello la recomendamos. Aunque si queréis tener la playa al lado del hotel olvidaros de Muttrah. Si tenemos la necesidad de dormir junto a la estación de autobuses de Ruwi existe la opción del Wafa Flat Hotel (20 RO la habitación doble) o el más caro Sun City (35 RO la habitación doble).
Para comer en Muttrah un lugar recomendable es el Fastfood'n'Juice Centre, donde hacen buenos jugos y excelentes platos (como kebab, shwarma, etc) que se pueden tomar en una terraza exterior que permite contemplar la Corniche y el paso de la gente al cercano zoco. También está bien el que está justo al lado del anterior. Para tomar algo dentro mismo del zoco de Muttrah recomendamos hacer una parada en el Al-Ahli Coffeeshop (un jugo cuesta 0,5 RO). En Ruwi, justo al lado de la mezquita Sultan Qaboos, está el restaurante indio Al-Waseem, con buena comida y a precios de ganga. En la zona de Shatti al-Qurm recomendamos el restaurante D'Arcy's Kitchen (situado en unas pequeñas galerías comerciales muy cerca del Hotel Inter- Continental), donde sirven comida internacional a precios algo más caros porqué esta es una zona más chic.
MUSCAT (pronunciado máscat) es una ciudad atípica, ya que se extiende a lo largo de una estrecha franja de casi 50 km entre las montañas y el mar, y está formada por varios núcleos de población, cada uno con su propio carácter y separados entre sí por lomas y tierras sin urbanizar. De estos núcleos los más interesantes para el viajero son Muttrah, Ruwi, Old Muscat, o Qurm. Otra característica atípica es que, en general, Muscat presenta un aspecto bastante homogéneo en sus construcciones, con edificios de poca altura (hay pocos con más de 5 plantas) y generalmente de color blanco. Todo ello, juntamente con la abundancia de árboles y zonas ajardinadas, hace que Muscat sea una ciudad muy agradable a la vista, a pesar de encontrarse en un entorno árido.
Muttrah (pronunciado mátra) es la zona portuaria y comercial de Muscat, aunque una vez en ella da la sensación de ser un pequeño núcleo de pescadores. Debido a su situación y puntos de interés es de visita obligada para cualquier visitante de Muscat. Su primer punto de interés es la bonita Corniche (paseo marítimo), recientemente renovada, en la que vale la pena darse un paseo de punta a punta para apreciar los distintos ángulos de la bahía, sobre todo al caer el sol, por el color dorado que adquieren las rocas de las montañas circundantes. En la bahía es posible ver algunos dhows fondeados, preciosos barcos tradicionales árabes de madera y vela triangular.
En el extremo norte de la Corniche, en un edificio cubierto, está el mercado del pescado, que bien merece una visita, pero hay que ir a primera hora de la mañana (de 6 a 8), cuando llegan las barcas con la pesca del día: atunes, tintoreras, peces espada, rayas, cangrejos, sepias, etc. Pero sin lugar a dudas el lugar más popular de Muttrah es su zoco, un laberíntico conjunto de callejuelas con cientos de tiendas bajo un moderno edificio de precioso techo. Es uno de los más interesantes y característicos del país. La entrada obvia está en la Corniche y yendo a la derecha se llega al zoco del oro, con numerosas tiendas cuyos espectaculares escaparates refulgen de oro.
En un lugar elevado sobre la costa, al sur de la Corniche, está el vistoso fuerte de Muttrah, con 6 torres, construido durante la ocupación portuguesa de Muscat en 1580. No es posible visitarlo. Pasado el fuerte y continuando hacia el sur por el impoluto paseo marítimo se llega a una pequeña esplanada con fuentes que se iluminan de colorines por la noche. Más allá encontramos el parque Al-Riyam con su llamativo y enorme quemador ornamental de incienso, desde el que hay muy buenas vistas sobre la bahía de Muttrah y alrededores.
Muscat, conocida también como la Ciudad amurallada de Muscat o Old Muscat). Es la parte más antigua y la capital oficial del Sul-tanato, ya que alberga el palacio del actual sultán así como los edificios administrativos y gubernamentales, pero posee además ciudadelas, fuertes, torres, murallas y edificios históricos. Está situada unos 4 km al sudeste de Muttrah y la mejor forma de llegar a ella es andando por el paseo que bordea el mar (se puede seguir el recomendable circuito propuesto por Lonely Planet).
Retomando el camino que antes dejamos en el parque Al-Riyam continuamos hacia el este y pasamos junto a una torre de vigía que construyeron los portugueses. Unos 700 metros más adelante dejamos a la izquierda el parque Kalbuh Bay, una zona de picnic popular entre los locales. Andando otros 300 metros más llegamos al museo de la puerta de Muscat, el cual da acceso a la ciudad amurallada. Este museo es gratuito y es muy interesante, con fotos, grabados y mapas que explican muchos aspectos históricos, culturales y del día a día de Omán y Muscat. Las puertas de madera son las originales que cerraban esta parte de la muralla por la noche hasta tiempos tan recientes como 1970.
Visitado el museo bajamos por la calle Qasr al-Alam hasta llegar a los pies del fuerte Al-Mirani (no es visitable por ser de uso militar), construido a finales del s. XVI, en tiempos de la ocupación portuguesa. Al otro lado de la bahía vemos el fuerte Al-Jalali (tampoco es visitable), construido en la misma época que el anterior. Entre ambos fuertes protegían perfectamente la entrada al puerto. Entre ambos fuertes se encuentra el llamativo y curioso Palacio del Sultán. Vale la pena andar por los alrededores de la verja para ver sus jardines y el edificio en sí. Por pura casualidad nosotros tuvimos la oportunidad de ver la llegada al palacio (y la salida) de la espectacular comitiva del sultán Qaboos, formada por numerosos coches de lujo, tanquetas, coches y motos de policía, jeeps, ambulancias y grúas (en uno de los coches iba el sultán Qaboos, ya muy familiar para nosotros por haber visto su foto en cada rincón de Omán). Curiosamente el público congregado en las calles para ver la comitiva eran mayormente inmigrantes del subcontinente indio (!).
Continuando con nuestro recorrido vamos a Bayt Az-Zubair, un interesantísimo museo (la entrada cuesta 1 RO) situado en una casa preciosa y cuyo contenido son objetos cotidianos de la vida omaní, armas, ropa tradicional, joyas, accesorios, etc. Vale la pena dedicarle un buen rato. En nuestra ruta a pie también pasamos por delante del Museo Franco-Omaní, aunque no llegamos a entrar en él.
Para volver a Muttrah se puede desandar el camino hecho o bien tomar un taxi compartido (0,5 RO).
Ruwi (pronunciado rubi) es el centro comercial, de negocios y del transporte, así como el lugar donde podemos encontrar la Little India de Muscat por la cantidad de comercios y restaurantes regentados por indios. Su interés para el viajero radica en que alrededor de la rotonda Ruwi podemos tomar los minibuses que circulan por los núcleos de Muscat o sus alrededores y en la confluencia de las calles Al-Jaame y Al-Forsan están las oficinas y aparcamientos de los autobuses que van a otras ciudades de Omán o a Dubai, por ejemplo (este también es el punto de llegada de esos mismos autobuses). Pero en Ruwi también están la mayoría de oficinas de alquiler de coches, así como un gran número de restaurantes baratos. Y si tenemos que comprar algo o cambiar dinero nada mejor que andar por la bulliciosa calle Souq Ruwi, con cientos de comercios indios (aquí uno se olvida fácilmente de que nos encontramos en la Península Arábiga). Por mencionar algo a ver en Ruwi podemos hablar de la Torre del Reloj (Clock Tower), en la calle Al-Jaame, poco antes de llegar al Sheraton Oman Hotel.
Un minibús desde la rotonda Samak en Muttrah hasta la rotonda Ruwi (unos 5 km) cuesta 0,1 RO cada uno.
Al-Ghubbrah es una zona en la periferia del Gran Muscat donde está la Gran Mezquita Sultan Qaboos (Grand Mosque), un imponente edificio que alberga la tercera mezquita más grande del mundo. Fue un regalo del actual sultán a su pueblo para conmemorar el 30 aniversario de su llegada al poder y desde luego no escatimó en medios. Es un precioso ejemplo de arquitectura islámica moderna y en ella destacamos el lujo de la sala de oración principal, con una enorme araña de cristal Swarovski, los bonitos paneles de mármol de las paredes y columnas o la alfombra persa hecha a mano más grande del mundo, con unas dimensiones de 70m x 60m (unas 600 mujeres tardaron 4 años en tejerla). Pero también los edificios anexos, patios y jardines exteriores son impresionantes. La mayor parte del complejo de la mezquita es visitable por no-musulmanes, pero recordamos que hay que ir con pantalones largos y que las mujeres deben cubrir sus brazos y su pelo (mejor llevar encima un gran pañuelo o similar). Muy recomendable.
Para llegar a la Gran Mequita, unos 30 km al oeste de Ruwi, junto a la autovía Sultan Qaboos que va al aeropuerto o a Sohar, nosotros aprovechamos el coche que teníamos alquilado. Pero nos consta que también se puede llegar hasta aquí en cualquier autobús o minibús que venga de Ruwi y que pase por este punto de la autovía.
Qurm / Shatti al-Qurm, unos 10 km al oeste de Ruwi, es una zona residencial, de embajadas y de modernos centros comercia- les. Además desde aquí parte una carretera de casi 50 km, hasta Seeb, que va pegada a la playa y donde podemos encontrar los grandes hoteles de cadenas internacionales como el Crowne Plaza, el Grand Hyatt Muscat o el Inter-Continental. Entre Qurm y Shatti al-Qurm hay una reserva natural (cerrada al público) que encierra una zona de manglares. Junto a él hay un parque con una cascada artificial, un pequeño lago y un parque de atracciones. En esta zona hay también una larga playa, la playa de Qurm, por la que es posible pasear o bañarse. Desde esta playa o el paseo marítimo adyacente podemos ver bonitas mansiones, muchas de las cuales son embajadas. Por último, también en Qurm, está la tienda/factoría del perfume Amouage (es posible visitarla), en el Qurm Shopping Complex, donde se vende este perfume, el más caro y valorado del mundo (hecho de incienso y almizcle, entre otros muchos ingredientes).
Otras zonas. Unos 15 km al sureste de Ruwi siguiendo la avenida Al Bustan (o 7 km al sur de Muscat) está el famoso hotel de super-lujo Al Bustan Palace, la única construcción en una magnífica bahía y rodeado de afiladas montañas. Por fuera se ve grande, pero no es especialmente atractivo. La impresión se produce cuando entramos en el es-pec-ta-cu-lar lobby, con un opulento e imponente atrio formado por arcos de estilo árabe. Entrar aquí es como entrar en otro mundo, tal como reza la publicidad del propio hotel. Es cierto que parece más un palacio que un hotel, por lo que los 152 RO (+ impuestos) que costaba una habitación estándar no nos parece exagerado si lo comparamos con lo que cuestan hoteles con mucho menos glamour en otros lugares del mundo. A la piscina y la playa del hotel no se puede acceder si no se es huésped del hotel, ni siquiera pagando tal como apuntaba la guía LP. Con taxi o con coche de alquiler vale la pena venir hasta aquí para ver el hotel por dentro, aunque a partir de enero de 2007 cerraban el hotel hasta principios de 2008 para realizar reformas multimillonarias. A unos 300 metros de la entrada del hotel hay un control de acceso donde un guarda de seguridad nos preguntó si éramos huéspedes del hotel, pero dijimos que íbamos a tomar algo al bar del hotel y conseguimos que nos dejaran pasar.
La carretera de acceso al hotel parte de la rotonda Al-Bustan, en medio de la cual podemos ver una réplica del dhow Sohar, la embarcación con la que un marino omaní navegó a mediados del s. VIII hasta Guangzhou, en China. De hecho con esta réplica Tim Severin y una tripulación de omaníes demostraron en 1980 que este viaje era posible repitiendo la hazaña, aunque tardaron 8 meses en navegar las 6.000 millas náuticas hasta la ciudad china. Siguiendo la calle Sidab hacia Muscat desde la rotonda Al Bustan encontramos el Marina Bander al Rowdha, un club privado con una bonita playa. Aunque en principio es sólo para socios nos ofrecieron la posibilidad de entrar pagando sólo 1 RO cada uno.
Para realizar la ruta de 5 días completos que debía llevarnos de Muscat a Sur por la costa, de Sur a Ras al-Hadd, de aquí a Nizwa por la carretera del interior y al final vuelta a Muscat, optamos por alquilar un vehículo, la única posibilidad real para hacer este itinerario.
Tras una intensa búsqueda de oficinas de alquiler de vehículos en Ruwi nos quedamos con una cerca de la Clock Tower. Se trata de Al-Bouri Trading (Rent a Car) (tel. 92551112), un pequeño negocio regentado por un indio. Aquí alquilamos un Mazda 323 de cambio manual y motor 1.3, ya con muchos kilómetros hechos. El precio era de 10 RO/día, ya con todo incluido, y es de largo el precio más barato que encontramos, aunque no hay que olvidar que el coche era ya bastante viejo y no tenía A/C (innecesario en las fechas de nuestro viaje, pero imprescindible en verano). Igual que en el resto de empresas de alquiler en Omán el kilometraje incluido es de 200 km/día y cada kilómetro que exceda esa cantidad cuesta 0,05 RO adicionales. En el momento de recoger el coche tuvimos que pagar en efectivo (no se puede pagar con tarjeta) los 5 días por adelantado más un depósito retornable de 50 RO. La verdad es que tras recorrer 1.326 km por todo tipo de carreteras y pistas (¡y qué pistas!) el coche se comportó de maravilla y no nos dio ningún problema, aunque en las empinadísimas rampas que suben a Jebel Shams la potencia de su motor era muy muy justa.
Después de leer numerosas opiniones (algunas contradictorias) en foros de viajeros sobre si era necesario un vehículo 4x4 para recorrer la ruta de Muscat a Sur por la costa o para ir a Jebel Shams nosotros optamos por un vehículo normal ya que la diferencia de precio era grande (los precios para un 4x4 empezaban a partir de 110 €/día y cada kilómetro que excede los 200 gratuitos también cuesta más caro que en un coche normal). Después de nuestra propia experiencia sobre el terreno ahora podemos decir que nuestra elección fue acertada, porque pudimos ir con el coche a todos los lugares que teníamos planeados sin ningún contratiempo. Pero aún y así, si se puede compartir el gasto entre 4 personas o más, vale la pena estudiar la posibilidad de alquilar un 4x4 porque indudablemente da más seguridad y libertad para meterse en cualquier terreno.
El precio de la gasolina super en Omán, y en las fechas de nuestro viaje, era de 0,12 RO/litro.
La descripción de la bonita y fotogénica ruta de Muscat a Sur por la costa la encontraréis en el siguiente apartado COSAS A VER
Sur Hotel (tel. 25444856), situado en el centro de Sur, junto al nuevo zoco. Cuesta 15 RO la habitación doble con baño privado. Si se pide una habitación en el último piso y que dé a un lateral del hotel no es tan ruidoso como dice la guía LP. Este hotel es correcto y su propietario bastante amable y servicial.
Para comer recomendamos el restaurante Arabian Sea, situado justo en la parte trasera del edificio que ocupa el Hotel Sur. Se come muy bien y tiene una terraza exterior. Para desayunar comprábamos pan árabe en una pequeña tienda en la plaza y luego nos sentábamos a comerlo en la terraza de un coffee-shop cercano, donde pedíamos un té. Muy bueno. Y además nos daba la oportunidad de hablar con otros clientes del bar o con gente que pasaba por la plaza, muy concurrida por estar junto al zoco.
Ruta Muscat-Sur por la costa. Iniciamos la ruta en Ruwi, desde donde seguimos las indicaciones hacia A'Seeb hasta llegar a la rotonda Wadi Aday, unos kilómetros hacia el oeste. En la rotonda giramos a la izquierda siguiendo la indicación Quriyat. Llegamos a la entrada de Quriyat tras recorrer 84 km de una buena carretera asfaltada. Justo a la entrada de la población hay una rotonda con la indicación Sur/Tiwi, pero seguimos recto para entrar en Quriyat, ya en la región de Sharqiyah. Se trata de una pequeña población de pescadores, con un pequeño castillo del s. XIX (cerrado al público) y una larga playa de arena junto a la Corniche, donde podremos ver los barcos de pesca y una peculiar torre de vigía triangular. A partir de Quriyat no hay más gasolineras en la ruta hasta Sur, por lo que es importante salir con el depósito lleno desde aquí (o desde Muscat).
Volvemos hacia la rotonda a la entrada de Quriyat mencionada anteriormente y tomamos la carretera en dirección Sur/Tiwi. Tras 6 km de carretera asfaltada tomamos un desvío a la derecha y aquí se acaba el asfalto y empieza la pista. Estos próximos kilóme- tros son los peores de toda la ruta hasta Sur, especialmente un tramo que discurre por el lecho del wadi Dayquat, con muchas piedras, y que nos hace temer por la integridad del coche. Tras un trecho por el wadi, que se nos hace larguísimo, la pista asciende hasta una planicie. A partir de aquí son 30 largos kilómetros de pista hasta Dibab. Poco antes de nuestro viaje unas lluvias torrenciales en esta zona desértica arrastraron algunos puentes de la ruta, por lo que la única manera de poder continuar era bajando hasta el wadi, ahora seco, por una improvisada pista, cruzarlo y subir por el otro lado. Tal era la dificultad que más de una vez nos pareció imposible poder continuar con nuestro vehículo, pero con cuidado y paciencia fuimos superando todos los obstáculos y pudimos continuar la ruta. Para bien o para mal, según se mire, ya estaba bastante avanzada la construcción de una autovía que transcurre más o menos paralela a esta pista, encajadas ambas entre las montañas y el mar. Conociendo la eficiencia omaní quizás ahora ya esté acabada y se pueda ir desde Muscat a Sur por esta ruta asfaltada, pero desde luego sin el encanto de la pista que transcurre pegada al mar en algunos de sus tramos.
A partir de la población de Dibab la pista transcurre junto al mar, dejando a la derecha las imponentes montañas del Hajjar oriental. Siguiendo la pista unos 40 km más (con algunos tramos asfaltados) llegamos a Wadi Shab, un magnífico lugar que vale la pena visitar. Aquí la pista se convierte de pronto en un empinado camino de hormigón que desciende a una pequeña laguna de agua verdosa en medio de una zona de vegetación que destaca sobre el desértico paisaje que nos ha acompañado en los últimos kilómetros. Junto a la laguna hay un aparcamiento donde dejamos nuestro vehículo y a partir de aquí iniciamos el trekking que nos llevará a una zona de piscinas naturales, cascadas, palmeras y zonas cultivadas. Sorteando la laguna tomamos un camino que va siguiendo el barranco que forma el propio wadi. El paisaje es sencillamente precioso: el verde de las palmeras y el agua de las piscinas contrasta con el color claro de las paredes pétreas del barranco. En algún punto hay que vadear el wadi: el agua nos llega a las rodillas y hay que ir con cuidado para no resbalar en las rocas cubiertas de algas. Tras andar unos 3 km llegamos a una zona donde vemos algunas cascadas y más piscinas naturales donde es posible bañarse. A partir de aquí, con más tiempo disponible, es posible seguir andando por el barranco o nadando por el wadi para explorar más allá, pero nosotros, tras un descanso en este maravilloso lugar iniciamos el regreso al aparcamiento donde dejamos el coche.
Salimos de Wadi Shab y continuamos viaje hacia Sur y tras 2 km de pista con pronunciadas cuestas llegamos a la pequeña población de Tiwi, donde paramos para comprar algo de comida en una tienda y comer más adelante, junto a una playa. A la salida de Tiwi hay una pequeña rotonda en el que el camino de la derecha conduce hacia Wadi Tiwi, similar a Wadi Shab aunque Wadi Tiwi es bastante más grande. Es un camino de unos 10 km accesible en 4x4 o, preferiblemente, a pie. Debido a nuestras limitaciones en cuanto a vehículo y tiempo y a que nos habían dicho que, puestos a elegir, el de Wadi Shab valía más la pena optamos por seguir la ruta hacia Sur.
Dado que en toda esta zona no hay ningún tipo de hotel ni similar la única opción de alojamiento para el visitante es acampar en alguna de las playas. Y como no hay ningún tipo de transporte público que siga esta ruta, al menos de momento, la única forma de llegar hasta aquí es con vehículo de alquiler o con un taxi desde Sur si se encuentra un taxista que acepte el viaje. A lo largo de la ruta hacia Sur podemos ver en numerosas ocasiones la nueva autovía en construcción y que una vez abierta puede cambiar para siempre la accesibilidad de toda esta zona (?).
Dejamos atrás Tiwi y unos 22 km más adelante llegamos a la histórica población de Qalhat, visitada por los incansables viajeros Marco Polo y Ibn Battuta en los siglos XIII y XIV respectivamente. A la salida de la población encontramos unas pequeñas ruinas alrededor del mausoleo de Bibi Miriam. Paramos para hacer alguna foto y explorar las ruinas y la zona circundante. Poco más allá de Qalhat pasamos no muy lejos de la enorme refinería de gas líquido que ya era visible en el horizonte desde hacía un buen rato. Los últimos kilómetros hasta Sur transcurren por una carretera asfaltada.
SUR es la capital de la región de Sharqiyah y una de las ciudades más interesantes del norte de Omán. En el pasado fue muy conocida por la construcción de dhows. También fue el principal centro omaní en el comercio con la India y el África oriental desde el s. VI y hasta que llegó el declive en el s. XIX, con la abolición del tráfico de esclavos primero y la apertura del Canal de Suez después. Hoy en día Sur es un lugar muy tranquilo y en el que aún es posible ver como se construyen los dhows, los cuales han cambiado bien poco a lo largo de los siglos. Además de su propio interés histórico, Sur es un buen punto de inicio para explorar los distintos puntos de interés en los alrededores. Sur está a una distancia de 350 km desde Muscat siguiendo la carretera asfaltada por el interior y 150 km por la ruta costera.
Al llegar por carretera a Sur hay que ir con cuidado para no pasar de largo la rotonda de donde sale la carretera que lleva al centro. Esta rotonda es identificable porque tiene una torre con un reloj y un mural con motivos marinos en las paredes de la torre. Girando a la izquierda en esta rotonda (Roundabout 1) y siguiendo la carretera, pasando por 5 rotondas más, se llega a lo que podríamos llamar centro, una especie de plaza donde está el Hotel Sur y los zocos, por ejemplo. Cada una de esas rotondas es conocida por el número de orden a partir de la Roundabout 1 y es bueno conocerlas para orientarse en Sur.
Nosotros empezamos nuestra visita a Sur en la plaza junto al zoco, desde la que nos internamos en sus laberínticas callejuelas. Por el camino encontramos algunas casas antiguas muy bonitas, con preciosos y trabajados detalles en puertas, ventanas arabescas y fachadas. Al no disponer de mapa de la ciudad nos dejamos llevar por nuestro sentido de la orientación y finalmente llegamos a la orilla de la laguna formada por el wadi Fulayi. Desde ella hay una magnífica vista sobre el hermoso barrio de Ayajh, al otro lado de la ensenada que forma el mar y el wadi. Hacia un lado tenemos la Corniche, el paseo que hay junto a la playa, y hacia el otro están los astilleros tradicionales donde aún es posible ver como se construyen y reparan los dhows que siguen utilizando algunos pescadores. Aún más allá, siguiendo la carretera que bordea la laguna, encontramos un pequeño parque donde se expone un precioso dhow, de nombre Fatah al-Khair, que fue construido en Sur hace unos 70 años y que fue traído del Yemen para restaurarlo y mostrarlo como un ejemplo de los últimos barcos de carga y pasajeros de este tipo que surcaron los océanos.
Castillos y fuertes omaníes
En Omán cerca de un millar de fuertes, castillos y torres de vigía forman parte de la arquitectura defensiva que en el pasado ofrecieron protección frente a ataques del exterior. Pero además jugaron un papel muy importante en la historia omaní como lugares de convergencia social, política o religiosa, así como centros para actividades administrativas, educativas y comunales.La mayoría de ellos han sido restaurados en los últimos años. El precio de la entrada suele ser de 0,5 RO y el horario de visita de la mayoría de ellos es de 8:30 a 14:30 de domingo a jueves. Existe un folleto informativo con una pequeña explicación, fotos y mapa con los principales castillos y fuertes que se pueden visitar.
Para visitar los fuertes de Sur hay que disponer de vehículo propio puesto que está en las afueras. El castillo de Bilad Sur es quizás el más importante de la zona y es conocido por tener una torre poco común y fue construido dos siglos atrás para defenderse de las tribus del interior. La entrada cuesta 0,5 RO, aunque nosotros entramos gratis (?). Cuando llegamos, el encargado de la entrada estaba dormitando a la sombra, pero en contra de lo que se podría pensar nos atendió muy bien (afortunadamente es lo habitual en Omán). Para llegar al castillo viniendo del centro de Sur hay que girar a la derecha a 1,3 km de la rotonda nº 1. El castillo de Sunaysilah está sobre una colina y tiene una antigüedad de más de 300 años. Su planta es cuadrada y tiene torres circulares en cada una de sus cuatro esquinas. Desde lo alto de sus murallas y torres hay buenas vistas del entorno. La entrada aquí también cuesta 0,5 RO y el castillo está a unos 200 metros de la entrada colina arriba. En la zona de Sur hay otras fortalezas, como el fuerte Al Rafsah, recientemente restaurado, pero está cerrado y no es visitable. En este caso el encargado de la entrada era un abuelo que estaba como una cabra, pero con el que reímos mucho por su peculiar forma de ser. Este castillo está junto a la rotonda nº 3, pero para llegar a la entrada hay que ir hasta la rotonda nº 4 y coger la vía de acceso desde aquí. Al otro lado de la autovía de donde se encuentra el castillo de Sunaysilah está el Marine Museum (entrada gratuita), con fotos de Sur a principios del s. XX.
Ayajh es un barrio de Sur que se encuentra separado del núcleo principal por la ensenada que forma el wadi Fulayi. Desde la orilla de Sur se aprecia la mejor vista de Ayajh, con sus hileras de blancas casas, su característico faro y las tres torres de vigía que conducían a los dhows hacia el canal de acceso a la laguna, un estupendo refugio natural para la navegación. Si estamos en Sur vale la pena cruzar a Ayajh y pasear tranquilamente por sus calles. No hay nada extraordinario en él, pero tendremos la oportunidad de ver algunas casas antiguas e interesantes, así como una magnífica vista desde el faro sobre la Corniche de Sur con las montañas Hajjar de fondo. De paso podremos imbuirnos de la tranquilidad que se respira en este pequeño núcleo de pescadores.
A Ayajh se llega tomando una pequeña embarcación que hace de ferry (cuando lo permite la marea) y cruza la laguna partiendo de un punto cercano a la zona de los astilleros de dhows. Este ferry cuesta 0,1 RO por persona y trayecto y el trayecto dura 5 minutos mal contados. Otra opción por carretera, con vehículo privado, recorriendo los 12 km de una bonita ruta que bordea la laguna.
Ras al-Hadd está a 61 km de Sur y la única forma de llegar hasta aquí es con transporte privado. La carretera está asfaltada y bien indicada, por lo que no hay pérdida. Al salir de Sur hay que seguir las indicaciones hacia Ayajh y después ir siguiendo la carretera, la cual pasa por algunos paisajes muy bonitos. No es difícil ver dromedarios por el camino y de hecho alguna señal de tráfico nos recuerda que moderemos las velocidad por la presencia de estos animales. Tras dejar a la izquierda una planície con una capa superficial de sal, la carretera se bifurca y hay que ir hacia la izquierda (el ramal de la derecha conduce a Ras al-Jinz).
Ras al-Hadd Beach Hotel (PO Box 400, tel. 99376989). La habitación doble con baño, TV, A/A y desayuno cuesta 21 RO, en una especie de confortables barracones al lado de la playa (hay otras habitaciones más caras en el edificio principal). La verdad es que está muy bien. Para llegar al hotel hay que cruzar el pequeño núcleo de Ras al-Hadd y en la bifurcación que hay tras pasar el castillo girar a la izquierda y seguir unos 4 km por una bonita carretera que discurre entre el mar y una ensenada.
Para comer, fuera del propio restaurante del hotel, las opciones aquí son limitadísimas. Sólo encontramos un pequeño bar-restaurante local en el núcleo urbano, junto a la carretera.
RAS AL-HADD es una pequeña población de pescadores, principalmente del clan omaní Al Oraimi, que se establecieron aquí en tiempos remotos (de hecho la península en la que se asienta Ras al-Hadd es ahora un lugar de gran interés para los arqueólogos). Cuenta además con un puerto natural para las embarcaciones en las ensenadas de Al Hajar y Jarama. Asimismo, debido al tortuoso relieve de esta zona de costa, durante la Segunda Guerra Mundial se construyó un aeródromo para que los aeroplanos encontraran refugio en caso de necesidad (aún es visible, cerca del castillo).
Nuestro único interés en Ras al-Hadd fue, en principio, como campo base para ir a la cercana Reserva de Ras al-Jinz, aunque esta es una excursión que puede ser hecha perfectamente también desde Sur (es un trayecto de menos de una hora en coche). Pero nosotros preferimos cambiar de lugar y pasar la noche aquí, lo cual nos permitió poder ver el castillo de Ras al-Hadd y también la bonita ensenada que hay en el camino al Ras al-Hadd Beach Hotel. En ella pudimos ver fondeados numerosos dhows utilizados para la pesca y que con el último sol de la tarde forman una estampa maravillosa. Junto al hotel hay una atractiva playa, pero la lástima es que la arena está sucia, con residuos de todo tipo, por lo que no invita demasiado a pasear por ella.
Ras al-Jinz (o Ras Al Junayz) es el punto más oriental de la Península Arábiga, donde limitan el Golfo de Omán y el mar de Arabia y su principal atractivo es la oportunidad de ver tortugas verdes, una especie amenazada y una de las cinco especies de tortuga que se reproducen en la costa omaní, siendo este uno de los lugares más importantes para este tipo de tortuga en todo el Océano Índico.
La Reserva de Tortugas de Ras al-Jinz ocupa una área de 120 km² y es la principal zona de anidamiento de tortugas en Omán. Cada año, principalmente entre octubre y diciembre, entre seis y trece mil tortugas llegan aquí desde el golfo Arábigo, el mar Rojo y la costa oriental africana. Las tortugas verdes pasan la mayor parte de su vida en el mar, pero vuelven cada año a estas playas para depositar sus huevos en la arena, aprovechando la oscuridad de la noche. En la zona de la reserva también hay manglares y arrecifes de coral y suele ser lugar de paso para aves migratorias durante los meses de invierno. Se han contabilizado hasta 130 especies animales distintas y entre ellas el zorro rojo o la gacela de Arabia. Ras al-Jinz se encuentra bajo la protección del Ministry of Regional Municipalities, Environment & Water Resorces, el cual tiene la misión de compatibilizar la protección de las tortugas y sus lugares de desove con las necesidades de los pescadores locales, así como de minimizar los efectos adversos del turismo.
Desde Ras al-Hadd a Ras al-Jinz hay una distancia de 18'5 km que se recorren en unos 15 minutos. Hay que tomar la carretera en dirección a Al-Ashkarah y girar a la izquierda en un desvío bien indicado. La carretera es buena y sólo los últimos 5'5 km son de pista arenosa. Nosotros llegamos a Ras al-Jinz sobre las 21:00 y pagamos el permiso de visita a la Reserva (1 RO por persona) en una caseta que hay a la entrada (por tanto no necesitamos gestionar previamente la obtención de un permiso para visitar la Reserva tal como habíamos leído en algún lugar, pero quizás en temporada alta esto sea distinto). Poco después encontramos un gran aparcamiento donde dejamos el coche. Allí encontramos ya unos cuantos turistas esperando en la oscuridad, sólo rota por la luna y algunas linternas.
Sobre las 21:40 llegaron unos guardas de la Reserva y les seguimos todos hasta la playa. Allí formaron dos grupos de unas 30 personas cada uno y a continuación nos separaron unos metros un grupo del otro. Después de casi dos horas en la playa conseguimos ver bien un par de enormes tortugas verdes desovando y después tratando de enterrar los huevos en la arena para dejarlos fuera del alcance de los depredadores. La verdad es que la experiencia valió la pena, pero encontramos que la visita fue más desorganizada y caótica de lo deseable y que los guardas no consiguieron imponer un mínimo de orden para que las tortugas no fueran molestadas por niños, flashes de cámaras, móviles sonando, gritos, acoso, etc. En este sentido nos dio un poco de lástima por los pobres animales y sentimos vergüenza ajena por el comportamiento que tuvieron algunas personas del grupo.
Tras dar por acabada la visita nocturna llegamos a nuestro hotel sobre las 23:30. Los guardas nos dijeron que podíamos volver de nuevo a las 5:30 de la mañana para ver las últimas tortugas desovando antes de volver al mar con las primeras luces del día, pero vista la experiencia preferimos dormir y reservar fuerzas para la ruta que nos esperaba al día siguiente.
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